Una noche más me dedico a mirar por mi ventana, si como algo corriente, como algo de mi día a día.
Y empiezo a imaginarme un pequeño camino, que tan solo me lleva a pensar, recordar viejos momentos, que a veces te hacen llorar, pero recuerdos que nunca cambiaría por nada.
Sigues recordando y te das cuenta que también hay gente a la que estrañas, pero que sabes que siguen ahí aunque sea dentro de ti.
Poso mi café sobre la mesa, y recuerdo pequeños momentos que compartia con mis viejas muñecas, cuando ni siquiera sabes que la vida tiene problemas o al menos no los veias.
Ahora vuelvo a mirar y pienso, reirme y no tomarlos por encima de lo que son, es la ayuda para acabar con ellos.



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